jueves, 20 de febrero de 2020

Eileen Chang, "Un amor que destruye ciudades" y "Bloqueados"





 Esta novela ha sido como un soplo de aire fresco: corta en su extensión pero grande en su calado.
Me encontraba atascada con la lectura del 4 3 2 1 de Paul Auster (al que admiro), un tanto exasperada con tanto azar y posibilidades narrativas, y me he adentrado en esta autora china, que no conocía, cuyo libro adquirí no por azar sino por voluntad propia al visitar por primera vez la singular librería alicantina Farenheit 541. Mi contribución a la valentía del proyecto de abrir en estos tiempos un comercio que vende libros fue este, que está publicado por Libros del Asteroide, editorial que cada vez me fascina más con sus propuestas.
Pues bien, la aparente sencillez de la obra es eso, aparente.
En esta historia podemos percibir el complicado funcionamiento de la sociedad china tradicional, la introducción de la modernidad en esas estructuras por voluntad y deseo de la protagonista, el amor y el forcejeo entre las parejas, y para finalizar, la guerra. Destrucción y desastre contribuyen a afianzar una relación: las situaciones límite empujan a los protagonistas a definir sus sentimientos y a definirse frente al otro, deshaciéndose definitivamente del peso de la tradición. Pero todo se lee con una fluidez asombrosa, un relato que atrapa sosegadamente.
Encontramos, además, imágenes maravillosas, pequeñas descripciones como miniaturas que nos dan una pincelada poética que se posa sobre nosotros con delicadeza.
No es menos interesante el relato Bloqueados, añadido que suma puntos a la edición. Una situación inesperada, el bloqueo de un tranvía, permite que un hombre y una mujer se encuentren y que cada uno genere, atendiendo a sus necesidades y su realidad, la ilusión del amor. Ilusión que se va desvaneciendo desde el momento en que una campanilla anuncia el final de este bloqueo, hasta desaparecer por completo.
Este viaje a oriente me ha resultado muy grato y he de decir que repetiré. A veces, para disfrutar de grandes historias no es necesario leer muchas páginas, sino las justas.

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